Silueta del que sale por la puerta
y vuelve la mirada a lo que dejó atrás.
A ese espacio sin él, cargado con su ausencia,
lleno aun de su presente que fue un espejo fugaz.
En el atardecer, el adiós de una nube
Una lágrima huye, sin prisa y sin dolor,
Es un viaje indeleble, una partida tramposa
Que abandona un cuerpo que niega su continuación.
Se va el color, cambia por blanco y negro,
Una textura apenas, una abstracta ilusión,
La impresión de un cuerpo, un peso sin remedio,
negra sangre que aun fluye, pero sin contención.
Queda algo muy sutil, un tubo mal colgado,
que emite un tono gris, una oscura señal,
ni música ni voces, suena solo el silencio,
una escena de crimen en el piso de un bar.
Eso ha devenido el que allí respiraba,
un diseño impreciso de lo que fuera un yo,
un frío gusto a menta lejano en la garganta
el nombre de una vida que ahora se borró.
JH – 23/10/2010
LOS CUMPAS
A veces aparecen, fuimos a Ezeiza juntos,
tienen el pelo blanco, son peronismo rancio.
Fuimos a Ezeiza juntos
en en el setentaytres por la mañana,
emponchados para pasar la noche
con un termo el poronguito y la frazada.
De zapatilla, doble media y pensamientos,
materialismo dialéctico, algunas convicciones,
un ejército de hormigas argentinas
con sentimientos y colmillos como leones.
Amigos para siempre seremos, los que
equivocamos lo mismo al mismo tiempo,
una mañana de sol es un contrato fuerte,
aunque a la noche lloremos en otro hombro.
Son la historia, acaso la historieta,
Los reventados de assis, impresentables.
Se han perdido las consignas en el tiempo,
quedan vinos, sonrisas y miradas.
Hoy buscamos, eternos primerizos, eso que
no se encuentra porque no tiene sustancia,
los ideales de la vieja militancia, del todo
o a medias, como una risa o un llanto ejecutada.
Nos visitamos por nuevísimas razones,
con bufanda y gorro y bota leñadora.
Ya no más en la Ricchieri ni con el sol de fiesta,
pero la boca aun busca la mejilla confiada.
Los cumpas nunca mueren, pero si lo hacen
lo hacen en puntas de pié y nadie desespera,
dejan de aparecer y te quedás pensando
a qué le estarán entregando su vida entera.
JH. 19/10/10 – Bs. As.
tienen el pelo blanco, son peronismo rancio.
Fuimos a Ezeiza juntos
en en el setentaytres por la mañana,
emponchados para pasar la noche
con un termo el poronguito y la frazada.
De zapatilla, doble media y pensamientos,
materialismo dialéctico, algunas convicciones,
un ejército de hormigas argentinas
con sentimientos y colmillos como leones.
Amigos para siempre seremos, los que
equivocamos lo mismo al mismo tiempo,
una mañana de sol es un contrato fuerte,
aunque a la noche lloremos en otro hombro.
Son la historia, acaso la historieta,
Los reventados de assis, impresentables.
Se han perdido las consignas en el tiempo,
quedan vinos, sonrisas y miradas.
Hoy buscamos, eternos primerizos, eso que
no se encuentra porque no tiene sustancia,
los ideales de la vieja militancia, del todo
o a medias, como una risa o un llanto ejecutada.
Nos visitamos por nuevísimas razones,
con bufanda y gorro y bota leñadora.
Ya no más en la Ricchieri ni con el sol de fiesta,
pero la boca aun busca la mejilla confiada.
Los cumpas nunca mueren, pero si lo hacen
lo hacen en puntas de pié y nadie desespera,
dejan de aparecer y te quedás pensando
a qué le estarán entregando su vida entera.
JH. 19/10/10 – Bs. As.
JODA DE LOS MINEROS DE ATACAMA
Pido perdón al gran maestro poeta enseñador de caminos,
por usar con delictiva liviandad su geografía,
la tierra a ratos tiembla buscando su profundo origen
y olvida dar nombre a las especies hundidas.
Ayer mismo una bíblia pachamama,
mordió el cordón umbilical
que unía la superficie con su ovario profundo.
Rompió la armonía del parto asesino.
Ejército de hormigas programadas, los mineros
Nunca negaron la violencia de su oficio,
cavaron un socavón excesivo.
La plusvalía cotidiana logró el resto.
La noticia corrió como un premio nobel certero,
un record guiness de una tragedia absurda,
perdida entre pliegues de codicia
condena de un mito milenario.
Ahí los mineros perdidos dantescamente abajo,
como dioses que aceptan libres las ofrendas,
contaron mis lágrimas nocturnas como el oro de Pizarro,
la inquisición se habría quedado vacía de palabras.
Protagonista la cápsula del espacio inverso.
Millonaria imagen que invade las camas del mundo
Hombres que nacen, la burguesía que mide las ganancias,
los ratings siderales que sudan las pantallas.
La guerra del fuego trata de proteger la llama incipiente,
los ancianos y sus voces melifluas y sabihondas,
alguna lágrima se me extravía como un milagro de jueves.
Una música de ritmos de tambor suena como una cancha.
La política y el oro son los minerales que suben.
Los evangelios y el futbol bajan a buscarlos.
En ese Klondike de esclavos modernos fetichistas,
una hirviente cueva oscura, anuncia feliz sus dividendos.
Oda al minero
al valiente de Oruro
hermanos Siglo Veinte y Copiapó
ultrasonidos
de alas mestizas subterráneas
sonrisa y metralleta bajo el catre.
Minero, cantarte es poco.
habiendo tanta imagen disponible
tanto campamento
tanto interior de mina religioso
tanto tío que fuma,
tanto ekkeko.
Son varoniles la profundidad y el viento
y en esa geografía mas que vertical,
como quien no quiere la cosa,
se fecunda la panza del planeta.
Eyaculados a la superficie,
los mineros enseñan
sus abrazos,
a la luz de un sol
ultravioleta
de amarilla, dudosa esperanza.
Jorge Hacker – 15 de octubre de 2010
por usar con delictiva liviandad su geografía,
la tierra a ratos tiembla buscando su profundo origen
y olvida dar nombre a las especies hundidas.
Ayer mismo una bíblia pachamama,
mordió el cordón umbilical
que unía la superficie con su ovario profundo.
Rompió la armonía del parto asesino.
Ejército de hormigas programadas, los mineros
Nunca negaron la violencia de su oficio,
cavaron un socavón excesivo.
La plusvalía cotidiana logró el resto.
La noticia corrió como un premio nobel certero,
un record guiness de una tragedia absurda,
perdida entre pliegues de codicia
condena de un mito milenario.
Ahí los mineros perdidos dantescamente abajo,
como dioses que aceptan libres las ofrendas,
contaron mis lágrimas nocturnas como el oro de Pizarro,
la inquisición se habría quedado vacía de palabras.
Protagonista la cápsula del espacio inverso.
Millonaria imagen que invade las camas del mundo
Hombres que nacen, la burguesía que mide las ganancias,
los ratings siderales que sudan las pantallas.
La guerra del fuego trata de proteger la llama incipiente,
los ancianos y sus voces melifluas y sabihondas,
alguna lágrima se me extravía como un milagro de jueves.
Una música de ritmos de tambor suena como una cancha.
La política y el oro son los minerales que suben.
Los evangelios y el futbol bajan a buscarlos.
En ese Klondike de esclavos modernos fetichistas,
una hirviente cueva oscura, anuncia feliz sus dividendos.
Oda al minero
al valiente de Oruro
hermanos Siglo Veinte y Copiapó
ultrasonidos
de alas mestizas subterráneas
sonrisa y metralleta bajo el catre.
Minero, cantarte es poco.
habiendo tanta imagen disponible
tanto campamento
tanto interior de mina religioso
tanto tío que fuma,
tanto ekkeko.
Son varoniles la profundidad y el viento
y en esa geografía mas que vertical,
como quien no quiere la cosa,
se fecunda la panza del planeta.
Eyaculados a la superficie,
los mineros enseñan
sus abrazos,
a la luz de un sol
ultravioleta
de amarilla, dudosa esperanza.
Jorge Hacker – 15 de octubre de 2010
NADA EN COMUN
Nada en común
no la caligrafía
no la ortoficción
no la pornografía
nada en común
no la piel ni la saliva
no la miel ni la hora fría
ni el estornudo
ni la cruz.
Nada en común
no el desayuno no el agua nocturna
ni el saludo ni el llanto
no el porfavor ni el pordios
ni siquiera el pensamiento
y jamás la ideología.
No ha sido una elección
porque no se elige nunca
Bueno sería
elegir una vida
inevitable
Es apenas correr a su lado
no sé el perro que ladra
y que muerde la rueda
del carro a la muerte
que me eligiría.
No se elige la vida
ni la analogía
no se elige el secreto
que cae de arriba
No puede evitarse
la mirada del olimpo
que te horada el oído
que se inyecta en tus ojos
que es para ti solamente.
Ni mía ni de nadie
es la pared de tu orgasmo,
tu luna y tu suspiro
el color de tu beso.
Nada en común
ni una pizca te queda
pero no me imagino
el humor de la tarde
con la muerte en el pecho
sin tus ojos de sermadre
sin tus manos de seramante
que todo rechazan
todo parecido
preñado de amor.
Y una madrugada
con tu casa en silencio
se abrirá una ventana
y una golondrina
saldrá de tus ojos
hacia la calle desierta
llevándose el grito
de la noche pasada
el grito de la niña
la niña que no grita
la niña personaje
la que ha sido quebrada
y han pasado veinte años
La que ya no tendrá
nada en común contigo.
JH. Bs. As. 10 de Agosto 2010
no la caligrafía
no la ortoficción
no la pornografía
nada en común
no la piel ni la saliva
no la miel ni la hora fría
ni el estornudo
ni la cruz.
Nada en común
no el desayuno no el agua nocturna
ni el saludo ni el llanto
no el porfavor ni el pordios
ni siquiera el pensamiento
y jamás la ideología.
No ha sido una elección
porque no se elige nunca
Bueno sería
elegir una vida
inevitable
Es apenas correr a su lado
no sé el perro que ladra
y que muerde la rueda
del carro a la muerte
que me eligiría.
No se elige la vida
ni la analogía
no se elige el secreto
que cae de arriba
No puede evitarse
la mirada del olimpo
que te horada el oído
que se inyecta en tus ojos
que es para ti solamente.
Ni mía ni de nadie
es la pared de tu orgasmo,
tu luna y tu suspiro
el color de tu beso.
Nada en común
ni una pizca te queda
pero no me imagino
el humor de la tarde
con la muerte en el pecho
sin tus ojos de sermadre
sin tus manos de seramante
que todo rechazan
todo parecido
preñado de amor.
Y una madrugada
con tu casa en silencio
se abrirá una ventana
y una golondrina
saldrá de tus ojos
hacia la calle desierta
llevándose el grito
de la noche pasada
el grito de la niña
la niña que no grita
la niña personaje
la que ha sido quebrada
y han pasado veinte años
La que ya no tendrá
nada en común contigo.
JH. Bs. As. 10 de Agosto 2010
COMO OKUSAI COMENCÉ A LOS 70
(Katushika Hokusai -Tokio -1760-1849)
Cuenta Okusai que a los 70 supo el aroma del café por la mañana
que se atrevió a dibujar la cresta de la ola bajo el Fujiyama.
La terrible rebeldía de las siete décadas lo penetró
y le cayó encima la clarividencia del siglo esa semana.
Pasados los 70 me pude enamorar al despedir el verano
retrocedió mi piel al mazapán que fue su juventud de durazno.
Tus senos de mujer aparecieron, reclamaron su lugar
cantaron su canción de gloria, me mojaron las manos.
Como Okusai allá en su lejano Japón se me aclaró la vista,
a los 70 aluciné que flotaba entre tus brazos por la vida,
que las imágenes me entraban por todos mis poros de suicida,
origami de flores de papel con nuevo tallo que nace, nueva espina.
A los 70 pude encausar las ideas por la senda que crece,
la revolución me tomó roja y brillante con el hierro entre los dientes.
Bastón en mano bajé a la barricada y defendí la bandera,
como el viejo samurai dejé los miedos para pelear al frente.
A los 70, como Okusai, pude por fin ocupar mi continente.
JH – Buenos Aires- 1 de abril de 2010
D E S P E D I D A
Llega al final de todo, se llama despedida.
Te toma de la izquierda a la derecha, de abajo hasta arriba.
Es la red del trapecista, el seguro de la caída fatal,
Más abajo el solo suelo es una lágrima con su pizca de sal.
Cada vez que aparece tiene nombre y nuevo apellido
Absurdo paso que choca una pared que no conoce el olvido.
Tango y nostalgia sin época ni edades
Nota final del fuelle, candado que cierra la salida y la calle.
Ronco grito del íntimo saludo que borra tu sonrisa,
a veces ayuda la muerte, las más, continúa la vida,
Afuera llueve, es solo un símbolo, no le hagas caso,
esa ausencia en la piel es una quemadura que no cicatriza.
Hoy la despedida es una gota gris con sabor a fracaso.
JH – martes 13 de abril de 2010
Te toma de la izquierda a la derecha, de abajo hasta arriba.
Es la red del trapecista, el seguro de la caída fatal,
Más abajo el solo suelo es una lágrima con su pizca de sal.
Cada vez que aparece tiene nombre y nuevo apellido
Absurdo paso que choca una pared que no conoce el olvido.
Tango y nostalgia sin época ni edades
Nota final del fuelle, candado que cierra la salida y la calle.
Ronco grito del íntimo saludo que borra tu sonrisa,
a veces ayuda la muerte, las más, continúa la vida,
Afuera llueve, es solo un símbolo, no le hagas caso,
esa ausencia en la piel es una quemadura que no cicatriza.
Hoy la despedida es una gota gris con sabor a fracaso.
JH – martes 13 de abril de 2010
MUJER DESCONOCIDA
Es inútil fingir, la que abre la puerta es pura esperanza.
La infancia se perdió en el perfil de su comisura.
La intimidad alargó el paso y viajó muy lejos,
la hija es otra cosa con breteles y tangas.
Yo había sido una suerte de sol, sin órbita, en el centro.
Ella giraba en la esfera celeste, la distancia conciente.
El tiempo hizo su deconstrucción sin pausa ni prisa
ahora ella abre la puerta y ya no aparece aquella.
Quiero gritarle: Hija! pero no me sale gran cosa.
Es más fuerte el recuerdo que los genes de acero.
Tiene manos de familia, tiene los dientes del alma
Abraza su hombre al dormir, le da el sueño en palabras.
No se trata de celos, sí de memoria emotiva,
Ladra el perro lejano de la paternidad misteriosa.
las vergüenzas cubren piadosas las caricias,
es una “mujer”, así…, con domicilio y comillas.
Es un juego complejo ser padre,
El tiempo suele ganar la partida.
JH – (ol' pop) 4 / 4 / 2010
La infancia se perdió en el perfil de su comisura.
La intimidad alargó el paso y viajó muy lejos,
la hija es otra cosa con breteles y tangas.
Yo había sido una suerte de sol, sin órbita, en el centro.
Ella giraba en la esfera celeste, la distancia conciente.
El tiempo hizo su deconstrucción sin pausa ni prisa
ahora ella abre la puerta y ya no aparece aquella.
Quiero gritarle: Hija! pero no me sale gran cosa.
Es más fuerte el recuerdo que los genes de acero.
Tiene manos de familia, tiene los dientes del alma
Abraza su hombre al dormir, le da el sueño en palabras.
No se trata de celos, sí de memoria emotiva,
Ladra el perro lejano de la paternidad misteriosa.
las vergüenzas cubren piadosas las caricias,
es una “mujer”, así…, con domicilio y comillas.
Es un juego complejo ser padre,
El tiempo suele ganar la partida.
JH – (ol' pop) 4 / 4 / 2010
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